WOODSTOCK 50 AÑOS DESPUÉS

Se cumple medio siglo de aquel Festival que reunió a más de 400 mil personas unidas por el rock, la batalla por la paz y la hermandad universal, el amor sin trabas, el desprecio a la farsa hogareña de la familia pudiente, vacía, domesticada, el rechazo visceral a la Gran Farsa del Sistema y a monstruos de cuello y corbata, soberbios, racistas, herederos legítimos del Ku Klux Klan, que enviaban aviones y tropas para devastar sembradíos y aldeas y quemar y masacrar a campesinos, niños, mujeres y ancianos vietnamitas.

Veo contactos, confluencias (la palabra que tanto disfrutaba Lezama), entre aquella Cumbre de la Contracultura de los 60, con Janis Joplin y su voz inexplicable, arañando el mismísimo cielo, con Jimi Hendrix, blandiendo su guitarra como un arma luminosa, y este mundo envilecido de hoy, donde los fascistas asesinan hispanos, negros, mujeres y homosexuales y construyen un monumento bárbaro al Nuevo Hitler. Es como si Woodstock, dolido, nos hiciera guiños desde el pasado para animarnos a seguir luchando.