LA OVEJA NEGRA

Augusto (o Tito) Monterroso escribió el célebre minicuento del «Dinosaurio», el más breve de la Historia de la Literatura, según parece. El texto se hizo muy popular en Cuba gracias al taller de narrativa que inauguró el programa «Universidad para todos», a partir de un diálogo entre Fidel y el narrador Eduardo Heras (fundador y director del Centro de Formación Literaria «Onelio Jorge Cardoso») en una reunión de la UNEAC. «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí», reza ese prodigio de síntesis. Solo con estas pocas palabras, el lector puede pasearse a través de una angustiosa pesadilla en que el durmiente ha estado perseguido durante una noche entera, interminable, por una criatura desmesurada y jurásica. Y recibe, junto al que despierta, la sorpresa de que el monstruo soñado logró traspasar las fronteras del mundo onírico e instalarse definitivamente en la realidad. Síntesis extrema, humor finísimo, sorpresa, son rasgos de toda la obra de Tito Monterroso. Su libro más perfecto es, a mi juicio, La oveja negra y demás fábulas, donde retoma un género tan amado por pedagogos y moralistas para subvertirlo y usarlo (sin moralejas) contra el mundillo literario, los rituales burgueses, la mediocridad política e intelectual, la hipocresía, el puritanismo, la retórica, las zonas mezquinas y torpes de los seres humanos.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s